jueves, 14 de julio de 2016

Kinkakuji 金閣寺, el templo del pabellón de oro.

Kinkakuji es uno de los templos más espectaculares de Japón. Cubierto con más de 20 kilos de oro y rodeado por el estanque Kyoko-chi, el pabellón dorado es uno de los lugares más visitados de todo Japón.



Kinkakuji 金閣寺 (金 = oro, 閣 = pabellón, 寺 = templo) fue construido aproximadamente en 1370 como la casa de retiro del shogun Ashikaga Yoshimitsu, el shogun que gobernó Japón durante una época de comercio y opulencia. Yoshimitsu pidió que al morir su casa de retiro fuera convertida en templo. Kinkakuji fue dedicado a la secta Rinzai del budismo Zen desde 1408.

Imagen de Yoshimitsu que se encuentra en el primer piso del pabellón.

Kinakuji fue destruido varias ocasiones debido a las guerras internas de Japón. Poco a poco fue descuidado con el tiempo hasta que el emperador Meiji le regresó su esplendor al inicio del siglo XX. Sin embargo, en 1950 fue consumido por las llamas de un fuego provocado por un monje fanático que protestaba la comercialización del budismo.

El monje fracasó en un intento de suicidio y fue juzgado en la corte de Tokio.

Kinkakuji fue reconstruído en 1954 y es uno de los Patrimonios Culturales de la Humanidad.


Detalle del techo del Hojo.



El Kinkakuji tiene tres pisos y los dos superiores están cerrados a la vista del público.

Ashikaga Yoshimitsu era aficionado al bonsai y dicen que este es el único árbol que sobrevive a la colección dle shogun.




Lámpara de piedra a la salida del templo.





Siempre hay mucha gente tomando fotos.



También se puede probar té matcha sentado en el tatami.

Hay quien prefiere tomarlo sentado aquí.





Este es el Hojo, la antigua casa del sacerdote principal del templo.





El Ave Fénix fue lo único que sobrevivió al incendio de 1950 y la original está guardada como tesoro nacional.





"Sekkatei", la casa de té que fue agregada al complejo en el período Edo.



El Kinkakuji es uno de esos lugares que no se puede dejar de visitar. Es majestuoso y, aunque siempre está lleno de gente, se pueden encontrar ángulos y rincones para quedarse contemplando la belleza del lugar.  

1 comentario:

  1. ¡Qué belleza de lugar, Armando! Saludos de tu tía Lilia y míos para Kaori y para tí!

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