sábado, 30 de mayo de 2015

Atardecer lluvioso en Fushimi Inari

Fushimi Inari Taisha es el más importante de los más de 30,000 santuarios y capillas dedicadas a Inari, la deidad del arroz. Ya era muy visitado por los locales, pero la película de Memorias de una Geisha hizo que su fama se fuera a las nubes y, por lo tanto, se llenara de turistas extranjeros. Hoy hay mucha gente durante todo el día.

Sin embargo, cuando el sol se está ocultando los visitantes regresan a casa y la montaña Inariyama se queda sola con sus caminos de torii y, junto con los sonidos del bosque, hace que se disfrute de una manera especial.

El otro día fuimos con un grupo de viajeros de Amazing Japan en el atardecer de un día lluvioso. Además de la calma que se siente, las huellas de la lluvia dejaron reflejos que fueron bastante buenos para las fotos. Aquí les dejo algunas.

Un torii (鳥居) es la puerta de entrada a los templos shintoístas.

En uno de estos túneles se filmó una de las escenas más recordadas de la película "Sayuri" (Memorias de una Geisha).


Las inscripciones indican la empresa que donó cada torii, y la fecha en la que se hizo.



Los caminos permanecen iluminados hasta altas horas de la noche.




Zorros, los mensajeros de Inari.

Algunos sostienen llaves de los graneros de arroz.


Esta foto es de mis favoritas, se alcanzan a ver las gotas de la lluvia de ese día.



Fushimi Inari se encuentra a unos metros de la estación JR Inari de la Nara line, y se llega en aproximadamente cinco minutos desde la estación de Kyoto.

lunes, 25 de mayo de 2015

Geisha: el mundo de la flor y el sauce.

Hay pocas cosas tan refinadas y misteriosas como el mundo de las Geisha.

Ver a una maiko o una geisha en persona es una de las cosas que más me ha impresionado desde que llegué a Japón. Estar enfrente de alguien que decidió dejar su casa para ir en búsqueda de la perfección en el arte y elegancia es algo que no se olvida.

Geisha saliendo de Miyako Odori.

No es fácil ver a geisha y maiko. Se necesita estar en el lugar correcto, tener paciencia y algo de suerte. Tampoco es sencillo lograr fotos buenas debido a que generalmente salen en las tardes y noches. 

Una de las pocas geisha que he podido ver de día.

Hace unas semanas en las calles de Gion. 

Siempre hay mucha gente con sus cámaras preparadas esperando pacientemente para poder ver cómo salen de una ocha-ya para entrar a otra. Ellas generalmente no se detienen para ninguna foto, pero tampoco evitan que se les hagan fotos.

¿Cómo empiezan?

Entrenar a una niña para convertirla en geisha cuesta varios miles de dólares. 

Hace mucho tiempo, las niñas de familias pobres en zonas rurales eran vendidas a las oki-ya para mejorar su vida (a veces sus padres no tenían las posibilidades económicas para poder educarlas). Sin embargo, en la actualidad las niñas japonesas toman la decisión de convertirse en geisha. Debido al costo, la okasan de la oki-ya debe estar segura de que las niñas aspirantes tienen la madera que se necesita para convertirse en geisha. 



El proceso dura más de cinco años y empieza a la edad de 16. En el primer año la nueva habitante de la oki-ya viste kimono informal todos los días y no usa maquillaje. Se dedica a ayudar a las maiko y geisha y tiene prohibido cortar su cabello. Una vez que se decide que será aprendiz, hay una ceremonia que se llama misedashi, en la que la nueva maiko es asignada a una geisha, ligando sus vidas. Se le cambia el nombre y comienza su camino para ser geisha.

Durante los siguientes años, mediante un entrenamiento pesado y desgastante, adquiere las habilidades necesarias para aprender las artes y la elegancia que caracterizan a las geisha: música, poesía y baile. 

La ceremonia que simboliza el paso de maiko a geisha se llama erikae. A partir de su erikae, la nueva geisha es presentada a las ochaya y okiyas. Cambiará su cuello al color blanco, sus kimonos serán menos elaborados y necesitará tener por lo menos doce; se le permitirá usar pelucas y dormir más cómoda (durante los años de maiko debe dormir con la cabeza recargada en un omaku en lugar de usar almohada para no perder su peinado), asistirá a los ozashiki y será parte de uno de los círculos más selectos de la sociedad japonesa.



Asistir a un banquete con geisha.

En el mundo de las geisha todo tiene que ver con relaciones y recomendaciones personales: es difícil ser geisha si no se es presentada por alguien del círculo; es casi imposible asistir a un banquete con geisha si no se es invitado por alguien del círculo. Así se mantiene el alto estándar de calidad y confianza de este selecto grupo.  

Maiko y geisha.

Aunque no sé mucho de las diferencias entre maiko y geisha, parece que el obi del kimono de una maiko es más largo, el kimono es más colorido y elaborado, los accesorios del peinado son más numerosos y ellas no llevan peluca. Las maiko dependen más de su belleza y atributos físicos; una vez que se han convertido en geisha, esto queda en segundo plano porque lo más importante es su fineza y la habilidad para entretener a su público, buscando siempre la perfección en cada movimiento.

Idea errónea sobre las geisha.

Mucha gente tiene la idea equivocada de que las geisha son un tipo de prostitutas aristocráticas. Nada está más alejado de la realidad. 

Aunque es cierto que en sus orígenes existía la ceremonia de mizuage (cuando una aprendiz se convertía en Geisha su virginidad era vendida al mejor postor, que se consideraba honrado con el hecho), esto terminó hace mucho tiempo cuando se declaró una práctica ilegal.

Origen de las geisha.

En los tiempos del gobierno de Toyotomi Hideyoshi -y por diversas leyes que prohibían el enriquecimiento de los samurai-, los distritos de placer cobraron importancia, y en uno de ellos empezaron a surgir mujeres de compañía que llenaban los placeres de los hombres que pagaban por sus servicios. De acuerdo a su belleza y aptitudes, se crearon diversos niveles, de entre los cuales el "tayu" era el nivel más alto. 

Después de algunos años, el número de cortesanas de nivel "tayu" disminuyó, y comenzó a surgir un nuevo grupo de mujeres que vestían con singular sofisticación, que eran no solo bellas sino también inteligentes, que perseguían la perfección y que no vendían su cuerpo sino su arte. Entonces surgió el mundo de las geisha.


Antes de la Segunda Guerra Mundial se contaban alrededor de ochenta mil geisha. Hoy quedan poco más de mil.


Aunque es casi imposible ver a maiko en las calles durante el día, a veces se pueden tomar fotos de este tipo de representaciones. Las geisha y maiko han caminado por estas mismas calles luciendo sus kimono y mostrando su arte desde hace cientos de años.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Castillo de Himeji de noche

Durante la noche el castillo de Himeji tiene una iluminación especial que hace que luzca imponente. A finales de abril pude tomar algunas fotos con las últimas sakura de la temporada.

La iluminación, la oscuridad de la noche y las sakura en primer plano hacen que cualquier foto salga buena.



Alrededor del castillo había gente haciendo hanami y fiestas, así como otras personas caminando y disfrutando de la noche.


A las afueras del castillo, me encantó cómo salió esta foto con el reflejo difuso.

martes, 19 de mayo de 2015

Al izakaya después del trabajo

En Japón las jornadas laborales suelen ser largas y agotadoras. Los japoneses viven preocupados no solamente por hacer bien su trabajo sino además por cumplir con las formas correctas y hacer todo lo mejor que se pueda. 

Muchas veces los sarari-man (salary man, empleados de cuello blanco) prefieren pasar a un izakaya, sentarse en la barra, pedir una botana, tomar una cerveza, permanecer callados desestresándose un rato o platicar un poco con el cocinero antes de llegar a casa.

Es verdad que muchos van a nomikai y lo hacen en grupos (por voluntad propia o voluntariamente a fuerzas), pero también es muy común encontrar jóvenes y señores solos sentados en las barras viendo su cerveza antes de regresar a casa.


El caracol de mar se llama "sasae" en japonés y a veces llega de botana.

Es bastante sabroso, aunque la foto no le favorezca mucho.


Esto es una costumbre que me llamó la atención desde la primera vez que viví en Japón: los bares e izakayas de por aquí suelen tener mucha gente (y a veces estar llenos) casi diario (de lunes a domingo). En otros lados, esto pasa en los días cercanos al fin de semana, pero en Japón es una cosa que se ve diario.

lunes, 11 de mayo de 2015

Atardecer en Odaiba

Odaiba es uno de mis lugares favoritos para ver el atardecer en Tokio. Las vistas de la bahía, la ciudad y el Rainbow bridge con la isla artificial, los edificios y plazas hacen que de verdad se disfrute de la puesta del sol. Además, se pueden ver los espectáculos de luces del Fuji TV building y caminar por la playa. Si se quieren actividades indoor, sobran plazas modernistas para perderse horas entre tiendas y exposiciones.

Rainbow bridge.

Tokyo SKYTREE.

Fuji TV building.

A veces están en Yoyogi y a veces se les ve también por aquí.

Esto ya se quedó aunque la Navidad hace rato que se fue,





Esta foto es de mis favoritas. Tomada desde la playa artificial.








Mt. Fuji.



Esta también es de mis fotos favoritas.

Así que si se viaja a Japón y se tiene una tarde libre con cielo despejado es muy recomendable tomar la Yurikamome y venir a Odaiba para despedir al sol. Los japoneses son muy buenos para montar escenarios futuristas y eso es lo que Odaiba es: una isla semi artificial que parece una maqueta de una ciudad del futuro cercano.