jueves, 25 de mayo de 2017

Cuando lo cotidiano se vuelve un reto.

¿Ir a la tienda a comprar azúcar? ¿Comprar donas para llevar a casa? ¿Pedir indicaciones para usar la copiadora? ¿Escoger las monedas para pagar exacto? Todas son actividades que suenan tan fáciles como cotidianas pero que se vuelven un reto cuando se vive en un país con un lenguaje y una cultura tan diferente como Japón.

Antes no tenía la imagen de la taza.

Abandonar tu país y navegar por aguas de otra cultura similar podría parecer sencillo, pero se vuelve algo extremadamente difícil cuando se trata de países con costumbres, historia, lenguaje y normas completamente distintas. 

Japón se pinta solo para impactar al recién llegado: la comida, los palillos, los kanji, la seriedad de la gente, la rapidez con la que se tiene que hacer todo, las filas, las reglas... no es fácil sobrevivir sin percances.

La primera vez que vine a Japón (en 2006) llegué para vivir un tiempo en Osaka sin hablar casi nada de japonés. Ninguna visita al supermercado duraba menos de 30 minutos y siempre compraba cosas equivocadas (vinagre en lugar de aceite, sal en lugar de azúcar, carne de cerdo en lugar de res, pescado para cocinar en lugar de sashimi...).




El estrés de estar enfrente de un aparador en donde seguramente está lo que se quiere y no poder encontrarlo, la impotencia de no poder preguntar y la incomodidad de saber que siempre hay alguien viendo bastaba para que cada visita fuera una aventura. Y después había que pagar: ¿cuánto tengo que pagar? ¿dónde pongo el dinero? ¿por qué la cajera no deja de decirme cosas en japonés?

Por más cosas que se lea en internet, uno termina aprendiendo sobre la marcha y con tumbos. 

Vivir en otro país es fascinante, sobre todo si se trata del país en donde se quiere vivir, pero no es algo sencillo. Aprender japonés es complicado, pero acostumbrarse al keigo (japonés honorífico) que los tenderos usan cuando se dirigen al Cliente es una tarea todavía más difícil. Todavía hoy cuesta trabajo pedir el corte de cabello en la estética aunque sea QB House. 

Sin embargo, con el tiempo y la dedicación lo que antes era reto ahora es otra vez parte de lo cotidiano y el nivel de satisfacción es también cada vez más alto. Japón es un país lleno de gente curiosa por lo nuevo pero temerosa de descubrirlo, y cuesta trabajo escabullirse entre el temor hasta llegar a la curiosidad. Sin embargo, una vez que se llega es ahí donde se disfruta más esta fascinante cultura.

martes, 16 de mayo de 2017

Matsushima, las 260 islas de Tohoku.

Matsushima es una bahía situada en la prefectura de Miyagi, a 365 kilómetros al norte de Tokio. Es famosa por ser uno de las tres escenarios naturales más notables de Japón.


La bahía está rodeada por 260 islas de todos tamaños que tienen pinos japoneses (de ahí su nombre: matsu 松 = pino ; shima 島 = isla).


En todos lados presumen ser parte de los Nihon-sankei.

Una de las figuras emblemáticas de la región es el samurai Date Masamune, que desde el inicio se apostó en la región ganando tierras y poder. Tuvo que apoyar a las fuerzas de Toyotomi Hideyoshi para derrotar al clan Hojo en Odawara, pero después se unió a Tokugawa Ieyasu para ayudar en la victoria de Sekigahara. Le fueron entregados los territorios de Sendai, en donde estableció su castillo y residencia.

Masamune esté en todos lados en Matsushima.

Ayudó a la conversión de varios al cristianismo pues se identificó con esta religión. Hizo lazos de amistad con evangelizadores españoles y buscó hacer comercio con México, pero después se arrepintió cuando el gobierno ordenó la persecución a los cristianos.

Matsushima fue golpeado por el gran tsunami del 2011 y aquí está una marca de la altura que alcanzó el mar en aquel trágico momento.

En la puerta del restaurante se de la marca de color blanco.

La comida más famosa de Matsushima es la lengua de res estilo Sendai.

Puente rojo que lleva a la isla de Oshima.


Puente rojo que lleva al templo de Godaigo.

Vista de Oshima desde Godaigo.

Detalle del techo de Godaigo.


Zuiganji es el templo más importante de la zona. Su salón principal es tesoro nacional y en la entrada hay cuevas en donde los monjes vivían y oraban. Fue fundado en el año 828 por Ennin pero los edificios actuales fueron construidos por orden de Date Masamune en 1609.

Cuevas a la entrada del templo. No se puede acercar porque aún están haciendo reparaciones por los daños del tsunami de 2011.


Chimenea de la cocina del templo.

Salón principal del templo.


Interior de la cocina.


Pequeños Daruma en uno de los rincones del templo.

Hay varias maneras de disfrutar las islas. Nosotros tomamos este barco para recorrer algunas de ellas desde el mar.

Los túneles de esta isla simulan tres campanas bunshyo estilo japonés.
  
Detalle de las tres campanas bunshyo

Y esta se dice que representa a un antiguo rey Nio que protege a la isla.

Nos alojamos en un ryokan con una vista impresionante de las islas.

Habitación del ryokan. Piso de tatami, mesa baja y puertas corredizas.

La vista desde nuestra habitación estaba padrísima.



Pescado blanco.

Calamares con salsa de soya.

Sashimi.

Caracoles marinos en su concha.
El postre.




:)

El tsunami no dañó mucho a Matsushima porque su orgullo, las 260 islas, fueron también su escudo en contra de la ola que trajo destrucción y tragedia a las ciudades vecinas. 

Aunque nosotros fuimos por carretera, se puede llegar a Matsushima fácilmente desde Tokio tomando el tren bala hasta Sendai y un tren local hasta la estación de Matsushima, todo por líneas JR. El trayecto completo dura poco menos de 150 minutos. 

jueves, 11 de mayo de 2017

Shibazakura en Tochigi

La shibazakura 芝ざくら es una flor originaria de América del Norte y es llamada así debido a que sus pétalos recuerdan a los cerezos de abril. Se trata de una planta que crece a finales de abril y presenta variedades rosas, lilas, blancas y azules que naturalmente crece como el césped (芝).

Este año fuimos a uno de los parques de Tochigi (a una hora y media de Tokio en tren) para ver las 300,000 flores que se extienden en el campo, simulando una alfombra de distintos colores.









Koi-nobori, para festejar a los niños (el 5 e mayo fue día del niño).


Con estas flores aprovecho para desear feliz día de las madres a las mamás de México (que ya lo están celebrando) y de Japón, que lo celebrarán este domingo.