viernes, 16 de febrero de 2018

Ichigo-gari いちご狩り : cosechar y comer fresas.

Esta semana hicimos ichigo-gari en la prefectura de Tochigi. Ichigo 苺 quiere decir fresa y gari se deriva del verbo karu 狩る , que significa cazar, cosechar. Así que literalmente fuimos a cosechar fresas. Es una actividad famosa en el área, cuyas fresas (tochi-otome) son las más finas de Japón.


Esta es la entrada del lugar, aquí compramos nuestros boletos para entrar. 
Cada boleto costó 1,400 yen. 

Con boleto en mano buscamos en el mapa el invernadero que nos fue asignado.


Así se ven los invernaderos. Fuimos entre semana así que no había mucha gente, pero los días feriados está lleno, a veces no se puede caminar con mucha libertad.


Se trata de buscar las fresas más suculentas, cortarlas y comerlas. 

Al entrar recibes un plato como el que tiene el señor de la foto de arriba.

Yo haciendo ichigo-gari.   :)

Bote para arrojar la parte verde de la fresa.

Algunos invernaderos tienen límite de tiempo: se puede estar comiendo fresas durante una o dos horas, pero escogimos uno que no tenía límite de tiempo. 
¡Puedes estar comiendo fresas enormes durante todo el día por solo 1400 yenes!

Después pasamos a comer a un restaurante famoso entre los locales. Comida fusión japonesa-italiana.

Riquísimo.

Vista desde la mesa.

Me gustó el lugar para lavar las manos afuera del baño.

Me encantó esta idea. La hoja era natural.

Ichigo-gari es una actividad ideal para los que tienen niños porque los infantes se divierten mucho escogiendo, cortando y comiendo las fresas.

No satisfechos con las casi 50 fresas que cada uno comimos durante las dos horas que estuvimos ahí, compramos este paquete de fresas que también estaba muy barato.

miércoles, 14 de febrero de 2018

14 de febrero en Japón

El día de San Valentín sirve para que las personas den muestras de sus sentimientos a sus seres queridos. Es el día del amor y la amistad, pretexto perfecto para pasar tiempo con las personas que hacen que nuestra vida sea digna de vivirse.

Sin embargo, en Japón es un poco distinto. Como otras festividades occidentales, el 14 de febrero fue metido en la cabeza de los japoneses con calzador. Aquí se festeja diferente: en el día de San Valentín las japonesas dan chocolates a los hombres.

Desde hace días las tiendas en Japón se llenaron de chocolates y publicidad. Sin embargo, las japonesas no dan chocolates solo a las personas que son importantes en sus vidas: dan chocolates a todos los hombres que están cerca de ellas. Se ha convertido en una obligación que ya tiene nombre "giri-choco" (義理チョコ, 義理=honor, obligación social; チョコ=choco).

Las japonesas en las oficinas se organizan para comprar chocolates a todos sus compañeros (les agraden o no), cosa que al pasar los años ha incomodado a las niñas, que tienen que gastar tiempo y dinero en comprar chocolates para cumplir una obligación y seguir con una tradición que no nació en su país. 

Japonesas comprando chocolates. Posiblemente giri-choco.

Hay otro tipo de regalo: el honmei-choco (本命チョコ, 本命=favorito), que las japonesas regalan a sus novios, esposos o seres queridos. Muchas mujeres hacen los chocolates en casa, porque tiene más valor si además hay esfuerzo y dedicación en la confección del regalo.

En los últimos años empezó la costumbre del mai-choko, que se trata de comprar chocolates para sí mismo (¿¿?¡?).

Los hombres que recibieron chocolates regresarán el favor en el White Day, el 14 de marzo.

¡Feliz Día del Amor y la Amistad a todos!

sábado, 3 de febrero de 2018

Setsubun 節分

Hoy es setsubun en Japón, así que en todo el país hay eventos en honor a esta celebración que inició en el período Muromachi (1337-1573) y que se practicaba para festejar el inicio de la primavera en el calendario lunar, para expulsar a los demonios y espíritus malos de las casas.

Calabaza disfrazada de oni (鬼 , demonio).

La tradición de aventar frijoles (como estas geisha y maiko que vimos hace un año en Kioto) también tiene ya cientos de años y se hace para purificar el hogar. 

Recientemente se acostumbra comer rollos de sushi llamados "ehoumaki". Se debe comer sin decir nada mirando a la dirección que traerá suerte en el año: esta vez comimos ehoumaki viendo al sur.

Clientes de un super mercado escogiendo su ehoumaki (恵方巻)

Se podía llevar máscaras de oni para jugar en casa a arrojarle frijoles, 
algo que a los niños les divierte mucho.

Las cajeras del centro comercial tenían pelucas de oni.

Nuestros ehoumaki.


Algunos estilan comer frijoles (la misma cantidad que los años cumplidos) y esto es también para traer suerte y fortuna.

Ha iniciado la primavera en el calendario lunar, pero en la realidad seguimos con el frío del invierno japonés.

lunes, 15 de enero de 2018

Harenohi: el fraude de los kimono

El más reciente día de las ceremonias de mayoría de edad en las que las japonesas lucen espectaculares kimonos en eventos organizados por las prefecturas ha traído consigo una noticia que provoca sentimientos encontrados: más de 700 jóvenes han sido víctimas de Harenohi, una empresa de renta de kimonos que se ha declarado en banca rota y ha fallado en la entrega de los kimonos, sin aviso alguno. Es decir, más de 700 japonesas se quedaron sin kimono para el día que esperaron por mucho tiempo.



Según las primeras investigaciones, Harenohi llevaba ya varios meses en incumplimiento de pagos a sus proveedores y al parecer esperó hasta el último momento para declarar su incompetencia. Se habla de malicia, y éste es el punto triste de la noticia: poco a poco las cosas de este tipo han empezado a surgir, aunque a cuenta gotas, en Japón, un país en el que la confianza y la palabra tienen la misma importancia que el honor.



¿Qué hizo la sociedad ante esto? Individuos y empresas se lanzaron rápidamente en auxilio de las jóvenes defraudadas: compañías de renta de kimonos (la mayoría establecidas en Kioto) han anunciado que rentarán gratis kimono, peinado y servicio de asistencia para vestir a todas las afectadas que lo soliciten. Incluso un comediante famoso ha tomado la iniciativa de usar fondos para rentar un crucero que sirva de aforo para la ceremonia de aquellas que no pudieron vestir sus kimono el día en el que festejaban la entrada a la mayoría de edad (20 años). Éste es el punto feliz de la noticia.


Es muy raro que algo así pase en Japón, por lo que los japoneses han quedado sorprendidos por la aparición de un evento que parece fraude con dolo y se han puesto en los zapatos de las afectadas de tal manera que pronto han acudido al rescate. Una prueba más de la armonía que siempre se busca en este archipiélago. 

Las empresas de renta de kimono envían publicidad a las jóvenes con dos años de anticipación, y muchas japonesas contratan y apartan su kimono dos años antes del día que lo usarán. Es decir, Harenohi tuvo tiempo de anunciar que no cumpliría sus acuerdos, y no lo hizo. Huele a fraude premeditado, aunque cabe aún la posibilidad de que la malicia no haya sido la causa de este evento. Ya veremos.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Comprar ropa y pagar en máquinas sin cajeros

Japón es uno de los países que más ha apostado por la automatización de productos y servicios. Hay muchas cosas que se pueden hacer sin tener que interactuar con otro ser humano: comprar boletos de tren, bebidas frías y calientes, ordenar ramen, preguntar a un robot en qué piso está lo que se busca o llegar a un hotel que tiene robot en la recepción, hacer el súper, etc.

La tienda de ropa GU (hermana menor de Uniqlo) ha dispuesto en muchas de sus tiendas un sistema en el que se puede pagar sin cajero. GU tiene cajas sin cajeros.


Muchas veces automatizar significa des-personalizar. En Japón se puede pasar un día completo haciendo muchas cosas sin abrir la boca para decir algo a alguien: por la mañana camina a la estación, compra boletos de tren en la máquina, pasa a comer ordenando en la máquina que está en la entrada de algunos restaurantes, compra ropa en tiendas como GU, saca copias en combini, compra un café en vending machine, compra los ingredientes de la cena en el super mercado y regresa a casa. Hizo cosas, no habló con nadie.

¿Es natural seguir con esta tendencia? ¿No es mejor la sana práctica de recibir un saludo y contestarlo, platicar de cualquier cosa y despedirse? Ya lo veremos en el transcurso del tiempo, pero por lo pronto en Japón la compra de ropa se suma a la larga lista de las cosas automatizadas que optimizan los recursos pero minimizan la interacción humana.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Kusatsu onsen 草津温泉

Ya sabemos que a los japoneses les encantan los onsen (温泉 , aguas termales). Japón está situado en medio de cuatro placas tectónicas, por lo que está lleno de volcanes: hay más de 100 volcanes activos en Japón, y se han documentado hasta ahora 17 erupciones en el país (más que las de todo el mundo juntas).

Así que desde hace cientos de años hay aguas termales procedentes de los volcanes y los japoneses las han aprovechado como nadie en el mundo. Ir al onsen es todo un goce por acá.

Uno de los pueblos de onsen más famosos de Japón es Kusatsu onsen, ubicado en la prefectura de Gunma, no lejos de Tokio. Tenía estas fotos guardadas por ahí desde el final del invierno pasado y es hasta ahora que las puedo publicar. 

Uno de los atractivos del pueblo es el Yubatake, un lugar en el que está saliendo agua del subsuelo todo el tiempo. Aquí se enfría un poco y se distribuye directamente a los ryokan.

Se calcula que salen poco más de 32,000 litros diarios de aguas termales a más de 70 grados Celsius. 
Una barbaridad.

A mí me gustó especialmente de noche, y aquí están las fotos que sacamos Kaori y yo en nuestra visita de fin de semana:


Los ryokan con onsen abundan en este pueblo de solo 7,000 habitantes.




También hay un templo budista desde donde se ve muy bien el Yubatake.






Las aguas vienen del Monte Shirane, un volcán activo que está cerca de la región.


Las calles son muy agradables para caminar de día y por la noche.

Nos encontramos este café en el que te sientas, pides una bebida y estás platicando con los pies adentro de las aguas termales.

Se llama Ashi-yu, 足湯, aguas termales para los pies.

Onsen público: entras, pagas, te quitas la ropa, te bañas y entras a los onsen. 
Después te pones la ropa y te vas :)


Así se ve el ryokan que escogimos.

Pasillos de la antigua casa que se convirtió en ryokan.

Una parte de la habitación.


Este es uno de los rotemburo 露天風呂 (onsen al aire libre) de nuestro ryokan.
La acidez del agua en Kusatsu onsen es de las más altas en todo Japón: una moneda de 1 yen (hecha de aluminio) puede disolverse totalmente en estas aguas en una semana. 

Se han hecho experimentos y no hay bacteria que sobreviva a estas aguas, por lo que tienen poderes curativos.

Capilla cubierta por la nieve.



Los tradicionales onsen-tamago (huevos cocidos en aguas termales).

Onsen para los pies.

De regreso a casa en el tren.

Si se es amante de los onsen, entonces Kusatsu es una visita imperdible. La calidad de sus aguas termales y la atmósfera del lugar valen la pena.