martes, 18 de febrero de 2020

Gotokuji, el templo de los gatos.

Hace casi 400 años, un daimyo (samurai dueño de tierras) se refugió de la lluvia debajo de un árbol que estaba cerca de un templo. De pronto, vio a un gato blanco agitando una de sus patas hacia arriba y hacia abajo. Lleno de curiosidad, se acercó a ver al gato y, cuando se alejó del árbol, un relámpago cayó sobre éste.

Li Naotaka (el daimyo) quedó agradecido con el gato (que se llamaba Tama) y entró a platicar con el sacerdote del templo Gotokuji.

Resultó que el templo estaba en decadencia, el sacerdote apenas tenía dinero para comprar comida para él y compartirla con Tama. Naotaka, como agradecimiento, hizo varias donaciones y el templo recuperó su grandeza para no perderla nunca más.

Cuando Tama murió, fue enterrado en el cementerio del templo, dando origen al significado del famoso manekineko.

Hoy, los que tienen algún deseo o necesidad y confían en este amuleto, vienen a Gotokuji y ofrecen una imagen de manekineko.

Así como Tama llevó fortuna al templo, así se piensa que manekineko puede llevar fortuna (y clientes si levanta la mano izquierda) a casas y negocios.


Aunque se tiene la creencia de que este gato tiene su origen en China, todo parece indicar que fue conceptualizado en Japón y adoptado por los negocios chinos. 

Así se ve la entrada principal del complejo de Gotokuji, que está en una colonia de Setagaya, en Tokio.

Incensario

También hay una pagoda de tres niveles.


Detalle de la pagoda. Hay varios manekineko en la decoración de la torre.

Los manekineko están alrededor de este salón.




Manekineko asomándose en una linterna ishidoro.






https://drive.google.com/uc?export=view&id=11OWM0Ev6421l0Ho8c2j1u2LDoGxeg_Rr


En algún momento se consideró que el manekineko era encarnación de Kannon, la diosa budista de la misericordia.

Aviso amable en la zone que está en mantenimiento.

Los manekineko de todos los tamaños se venden en la tienda del templo. El más barato cuesta 300 yen y el gigante 50,000 yen.


El libre para goshuin tiene a Kannon y manekineko.

El templo es una buena visita si se tienen días extra en Tokio, ya que se necesitan dos cambios de tres y 40 minutos desde los centros de la capital.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1PMa6Ce_6BwLCO3e9xXHZQwnvesC3Vs5m

https://drive.google.com/uc?export=view&id=17cksqMziYNNzcBljDEdUDeq3a4nIJG5W

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1SRdde5Fx5Yu7g6LQ4P9xPcz1ZamuQB5z


jueves, 13 de febrero de 2020

Visita a Monte Fuji desde Kawaguchiko

Ayer fuimos a disfrutar las vistas del Monte Fuji desde el lago Kawaguchiko. Como siempre, tomamos el tren express Kaiji desde Shinjuku y bajamos en Otsuki para subir a Fujikyu e ir a la pagoda de Chureito, desde donde se tiene mi vista favorita de la montaña.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1V_PafAskAUKujH1pMMaPRP32dtx7Yr91

Nos tocó buena suerte y pudimos apreciar al volcán en todo su esplendor, además adornado por unas nubes que lo hicieron ver todavía más espectacular.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1xxIXcCA6RR4hj7DRN-7ssw2wizt9tfqV
¡Casi vemos por primera vez la nube lenticular!

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1sYr-YFyKdMXeZOxy3AkMrA0PejYSBtiu

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1vQcFW2d6sxTsLhohbPDSMd5Kkg4HnoHQ
La foto que no se puede no tomar.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1PaGA4HZ4-AW0daaAysKowVKQ1iiZeb15
También hay un santuario en el pie de la montaña en donde está la pagoda.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1-1K_VROVdvhNT_7rIBo41Bzq6TCrNFXY
Tren express en donde íbamos.

Como en otros lugares turísticos de Japón, había mucho menos gente que de costumbre, y es que por el brote de COVID-19 la cantidad de chinos ha disminuido considerablemente. y sin turistas chinos Japón está al 50% de operación turística porque desde hace poco más de 3 años los chinos representan el 50% de turismo extranjero en el archipiélago.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1BUUT3O77qCc3wxxQ4bsmyG6O2IamZuLn
El lago al fondo con un poco de nieve amontonada.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1iPSfO_Koza34pg1Pa9FZIw_4YP2CEX83
Jardín japonés en los alrededores de la estación de tren del pueblito.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1S0LlO7Ezk85hDylAwRpSazwkNZ14iJT-

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1vn_nkkbJSen-YolTUajyBdpY_jN4zFBL
Restaurante con mesas bajas, pido de tatami y vista al lago.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1YuTYaSXeVWgQeWsyI-6jmMstNumNsT08
Autobús decorado con temas de Naruto.

No se sabe hasta dónde puede llegar este virus, pero por lo pronto la vida en las ciudades de Japón es normal, la rutina diaria, los trenes y calles; las actividades y eventos siguen como cualquier invierno en el archipiélago donde -dicen-, nace el sol. 

lunes, 10 de febrero de 2020

Coca Cola de fresa y Fanta con yogurt

Parece que las bebidas con sabores únicos y ediciones limitadas nunca se van a acabar en Japón. Ayer en el súper encontré mas botellas de Fanta de un tipo de mandarina japonesa (“Iyoka, いよか” de Ehime) y Coca Cola de fresa.

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1Wfu-fIfViKcXpvtlUoKXhGEKvR0L4OD8https://drive.google.com/uc?export=view&id=1LrFBZ3u64DdUSgKv1dISVcqSkhhwqlqo

Habrá que probarlas pero por lo menos ya les sacamos foto.

martes, 4 de febrero de 2020

Monte Shosha.

El monte Shosha es, sin duda, una de las joyas escondidas que tiene Japón. Se trata de un complejo de templos enclavados a lo largo de una montaña, entre la naturaleza, en la prefectura de Hyogo.

Fuente de purificación para entrar al Mani-den.

La manera más sencilla de llegar es tomando un autobús desde Himeji para llegar al pie de la montaña y un teleférico para llegar a la entrada de los templos. Nosotros fuimos en otoño, por lo que pudimos disfrutar del exquisito cambio de color de los arces.



Shoshazan y su templo Engyoji están dedicados a Kannon, a Buda y a los espíritus shintoístas; fue construido hace poco más de mil años y es parte de una ruta de peregrinación que inició un emperador retirado junto con un sacerdote de la época.

Caminar por lo templos y edificios de Shosha es un deleite. No hay tanta gente, es enorme, está lleno de construcciones, detalles y veredas. Estar ahí es regresar al tiempo de los emperadores y los samurai. Es regresar al Japón medieval.

Mani-den, el primer edificio grande al que se llega. Está dedicado a Kannon, y tiene una terraza ancha desde donde se tienen muy buenas vistas de la montaña.




Interior de Mani-den.




Vista desde la terraza.


Caminando por Shosha.


Como atractivo extra, Shosha y sus templos fueron escenario de varias partes de la película The Last Samourai (Tom Cruise).



Este lugar con tres edificios con una plaza al centro se llama Mitsuno-do.
Daiko-do a la derecha y Jiki-do al fondo, dos de los tres edificios que forman parte de esta plaza interior, de las más interesantes que he visto en Japón. 

Tom Cruise entrando a Mitsuno-do, con Daiko-do al fondo (foto tomada de internet)

Detalle de Daiko-do, el edificio budista más importante de la montaña.



Se respira una atmósfera muy tranquila, dan ganas de quedarse horas aquí.

Interior de Jiki-do, que en su origen fue destinado para dormitorio de monjes peregrinos.








Al final de la caminata, a manera de cúlmen, se llega a Goho-do, en donde hay dos santuarios shintoístas (dedicados al dios del fuego y el dios de la guerra) y al fondo está el Kaizan-do, en donde están las cenizas del fundador de Shoshazan.




En Kaizan-do están los restos del sacerdote Shoko Shonin.

Se necesita casi todo el día para recorrer con calma los lugares más importantes del complejo, pero vale la pena ya que se trata de un lugar místico, con historia y atmósfera especiales; con poca gente y con paisajes y vistas espectaculares. Es como regresar a la época en la que los samurai gobernaban Japón, los emperadores hacían peregrinaciones y los dioses protegían a los sacerdotes.