domingo, 31 de enero de 2016

Asakusa, enero de 2016

Hace apenas unos días fui a Asakusa con unos viajeros que llegaron de la Ciudad de México. Tocó un día sin nubes en el cielo y como siempre aproveché para sacar algunas fotos de los alrededores del templo Sensouji, el más antiguo de Tokio.

Kaminarimon (雷門), la puerta del trueno. 

El pasillo comercial Nakamise.


2016 es el año del mono.




Debajo de la puerta Hozomon (宝蔵門), en donde están resguardados algunos de los tesoros del templo.


De mis tomas favoritas por el contraste entre lo antiguo y lo moderno.


Omikuji, otra de las tradiciones japonesas.









Había algunas niñas en kimono porque coincidimos con el seijin-shiki.


Nakamise y sus alrededores está llena de tiendas de souvernirs.

Después fuimos a la Tokyo SKYTREE, de la que escribiré más en el siguiente post.

sábado, 30 de enero de 2016

Las "time sale" de Japón

Ir de compras en Japón es toda una experiencia. Las tiendas y centros comerciales tienen todo acomodado de tal forma que se antoja comprar y comprar. Lo que en México conocemos como plazas comerciales abundan en todas partes de Japón.

Los japoneses se toman en serio las cosas y eso también aplica a la hora de comprar. A diferencia de lo que pasa en otros países, aquí la "window shopping" no es parte de los deportes nacionales. Hay quien lo hace pero como parte de un ejercicio de comparación o enamoramiento comercial. 

Los japoneses tienen una habilidad natural para programarse antes de hacer algo con el fin de no irse con medias tintas: el que va a la oficina va a trabajar (a veces ni saludan a los vecinos de cubículo y en ocasiones no se paran ni a comer); los que van a tomar clase de salsa se lo toman en serio (compran accesorios profesionales) y, a la hora de ir a los centros comerciales, ellos van a comprar. 

Una de las estrategias de venta que se usan aquí es la "time sale". Se trata de períodos de tiempo escogidos aleatoriamente en los que toda la tienda se pone con un porcentaje de descuento. Este período de tiempo dura generalmente 15 minutos.

Así que cuando se está de compras todo parece normal hasta que súbitamente salen empleados de las tiendas con un cartel y se ponen a gritar el porcentaje de descuento y el tiempo que falta para que las cosas regresen a la normalidad. 








Cuando se va a acabar el tiempo hacen una cuenta regresiva en voz alta y, cuando se acaba la "time sale", agradecen, bajan los carteles y entran a sus tiendas. El que aprovechó, aprovechó.

A mí me parece muy curioso cómo se escuchan gritando como en los mercados, cuando se trata de tiendas de marcas reconocidas adentro de pasillos comerciales.


domingo, 24 de enero de 2016

Osaka y la locura de River Plate en diciembre

El Mundial de Clubes trajo consigo un fenómeno que no había visto antes: cerca de 20,000 aficionados argentinos invadieron Osaka y después el área de Tokio. Era impresionante ver gente con las playeras de River Plate por todos lados. Por primera vez en Japón escuchaba español en todos lados.

Familias, amigos, amigas, gente sola; jóvenes, niños, adultos y de la tercera edad. Había de todo y todos se sabían las canciones.

Tenía guardadas estas fotos y aunque un poco tarde las dejo por aquí:

La Osaka Loop line.


Dotombori lleno de argentinos cantando y bailando.


Algunos japoneses no sabían por qué había tanta gente. 



Los japoneses tomaban fotos y también llegaron las cámaras de las televisoras locales.


Los jugadores pasaron por ahí y provocaron caos ya que los aficionados corrieron alrededor del autobús.




Rumbo a mi hotel.

Estación de Osaka con la decoración navideña.





En Osaka es donde he visto más shows de calle.



Interior de la JR Osaka Station.

El edificio que es atravesado por una autopista.

Algunos de los productos que Mister Donuts sacó la pasada Navidad.




Así se veían los trenes todo el tiempo en las zonas cercanas a los atractivos turísticos de la ciudad.

Estadio Nagai, escenario del primero de los dos partidos que los argentinos disputaron.



Ya se sabe lo que pasó contra Barcelona, pero este Mundial de Clubes no se me va a olvidar porque siempre lo voy a recordar como el motivo por el que los argentinos invadieron Osaka.