sábado, 2 de mayo de 2015

Nikko, en la prefectura de Tochigi.

Aquí les dejo algunas fotos del parque nacional de Nikko, un impresionante complejo de templos, salones y pagodas situado a dos horas al norte de Tokio. Para llegar hay que tomar el Shinkansen hasta Utsunomiya, tren local hasta Nikko y este autobús hasta a entrada de los templos:



El autobús está pintado pensando en el turismo.

En la entrada al templo Rinnoji se encuentra una fuente con este dragón que, en esta ocasión, tenía una telaraña que hacía que las fotos quedaran todavía mejor.


Rinnoji está en renovación. Los japoneses renuevan sus templos cada determinado tiempo, y lo hacen como parte de las creencias que se tienen (la renovación paulatina es muy importante en las religiones asiáticas) y porque está hecho de madera, material que sufre los estragos de la naturaleza.
Lo que es impresionante es que construyen un edificio alrededor del templo para renovarlo respetando cada detalle de los planos originales, incluso ponen atención a los tipos de árboles que se usaron originalmente.


Jardín Shoyoen.



Fotos tomadas en las primeras semanas de abril, cuando aún hacía frío 
y los verdes del verano seguían escondidos.


La humedad es característica de Nikko, ya que está enclavado en medio de una de las tres montañas sagradas de la región.




Una de mis pagodas favoritas.



Es tan alta como los árboles que la rodean.
De vez en cuando permiten la entrada a la base de la pagoda, 
por eso está esa carpa a manera de taquilla temporal.

Uno de los guerreros Nio, protectores de Buda.


Los famosos monosabios de Nikko. Son parte de una historia que cuenta el ciclo de vida del ser humano, pero la imagen famosa es esta.





Pasando el Yomeimon de Toshogu se encuentra esta impresionante construcción.


Y allá atrás, en la cima de los templos, está el austero mausoleo de Tokugawa Ieyasu, uno de los shogun más recordados de la historia de Japón, 
fundador del último shogunato gobernado por los Samurai.

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